lunes 8 de septiembre de 2008

Póntelo, pónselo. Abórtatelo, abórtaselo.

Es sabido que la Iglesia católica se opone al uso de preservativos. A la verdad yo tampoco entendía la razón antes de cumplir los 20. De hecho la chica que colaboraba en la Iglesia a la que asistí para la preparación para la Confirmación me decía que lo que la Iglesia predicaba estaba muy bien pero que en la vida real no se puede ser tan "idealista", porque a fin de cuentas ella tiene novio y no está en edad de tener hijos. Sinceramente, si hice entonces la Confirmación no fue porque quisiera confirmar nada, más bien fui a regañadientes. Claro que como me daba igual... ¿porqué no?

Viví de pleno la campaña del "póntelo, pónselo". Recuerdo ir en metro y ver un preservativo gigante. A la verdad a mí aquello me chocaba y me parecía un tanto atrevido. Pero no le daba más vueltas. Todos lo veíamos pero nadie hablaba sobre ello. Lo que hoy en día considero un error, porque si queremos educar a nuestros hijos debemos informarles. ¿Cómo es posible una educación desinformada?

Pues bueno, resulta que eso que se llama "sexo seguro" se asocia básicamente a la infertilidad y no transmisión de enfermedades sexuales. No obstante, el condón ni garantiza la infertilidad ni evita en todos los casos la transmisión de enfermedades sexuales. ¿Porqué? Pues por lo que entre los jóvenes se comenta jocosamente: se rompen, si se ponen mal no cumplen su objetivo, etc. Los chavales hablan sobre ello pero lo consideran un chiste y piensan que pueden usarlo sin problemas. Normal, cuando la autoridad les está vendiendo lo que no es y ni padres ni educadores les informan.

Y sin embargo, las niñas tiemblan todos los meses, como le oí a una decir hace poco, esperando a que les baje la regla para confirmar que no tendrán un embarazo no deseado. En realidad saben saben que lo que les cuentan no es necesariamente verdad y que la verdad no es algo relativo, porque si no les baja la regla no estarán ni embarazadas según el cristal por el que el asunto se mire ni un poco embarazadas ni tonterías relativistas similares. Ellos tal vez lo piensen menos porque no llevarán dentro al crío, pero eso sólo los chavales bastante insensibles, claro.
Ahora que si la chica se emabraza, lo hará por completo. Y si el padre tiene los mismos escrúpulos de nuestros políticos las chavalas se quedarán solas y sobre ellas recaerá la presión del "interrumpe la vida de tu hijo y dite que es algo voluntario, convéncete a tí misma de que estás conforme y que es solución, dite que el asunto lo debes resolver tú demostrando emancipación porque además nadie te ofrece su ayuda en caso de proteger y cuidar la vida incipiente, tampoco hace falta que impliques al padre ni exijas responsabilidad porque ¿acaso eres tú responsable o la ley o la sociedad te exige serlo? Además abortar has oído que es tu derecho y los derechos para una chica moderna son irrenunciables. Y si implicas al padre ya no sigues la línea del aborto como derecho exclusivo de la mujer, claro, lo que se te presenta como enfrentarte a todas las personas que te rodean y dicen aconsejar e incluso a las máximas autoridades de tu país".

Pero más allá de tanta palabrería y trampa están la realidad, el sentido común y la autoestima que nos dicen y dejan decir que existe una clara y nítida relación entre la promiscuidad y la pérdida provocada de un hijo.

Lo más triste es que tantísimas personas deban verse en una situación tan difícil para darse cuenta de que la forma de vida que llevan no es la que más les conviene. Y que encima les hayan vendido el desastre con nuestro dinero.

Claro que para las niñitas de papá Aido o Pajín (¿quién les ayudará a mantener su "obrero" nivel de vida?) el aborto provocado es un derecho de la mujer y no un auténtico drama personal y familiar. Y garantizar la libertad de la mujer no pasa por informarle acerca de las posibles consecuencias de una actuación u otra, sino por engrosar el bolsillo de los empresarios de la muerte, los que se llenan los bolsillos hasta no poder más y aplaudiendo la venta de las ideas llamadas "sexo seguro" o "salud reproductiva".

El problema no son los socialistas, ni el por excelencia abortero y abortista Partido Popular, sino la falta de formación de los jóvenes y la nula educación en materia sexual. Y es que educar en sexualidad no significa decirle a un chaval menor, como hacen no pocos ayuntamientos en este país, que "da igual el agujero", sino hablar sobre ovulación, fecundación, etc. etc. Seguramente las víctimas de la E.G.B., C.O.U. y herederos de primera y segunda generación de Franco lo ignoren; pero ya se sabe que la ignorancia es atrevida. Y por desgracia cada día más...

4 comentarios:

María José Ballesteros dijo...

Todo ser humano es y debe ser LIBRE, pero cuando se toma una decisión también hay que asumir los riesgos, riesgos que se tapan en las sociedades de consumo de caprichos.

DasGretchen dijo...

Bueno, yo creo que además se añade la mala educación de que luego esos mismos educandos víctimas... En cierto sentido es complicado pero en todo caso inadmisible que esto esté socialmente aceptado e incluso financiado... !
¡Gracias por tu comentario!

Hilda dijo...

Es que con tal de acabar con los problemas, se buscan soluciones facilistas, soluciones que palían las consecuencias pero no se van a la causa.
El preservativo tiene un 60% de efectividad anticonceptiva aunque los que los fabrican digan lo contrario, por otro lado, las enfermedades de transmisión sexual se contagian aún a pesar de su uso.

Engañando a los jóvenes con datos falsos lo que único que se gana es que confíen y sufran consecuencias por ignorancia. Los adolescentes no necesitan que les enseñen a usar preservativos, necesitan que los formen en valores para que sepan y reconozcan el valor sagrado de la sexualidad y el marco ideal para ejercerla, el cual sigue siendo hoy por hoy, le guste a quien le guste: el matrimonio.

Pero con tal de ganar dinero, a las empresas y al gobierno no les importa, sin imaginar que las consecuencias de estos engaños serán peores, y creo que tu país desafortunadamente lo está viviendo en carne propia, en México no estamos tan lejos de eso.

Saludos. Hilda

DasGretchen dijo...

Es que los preservativos no son nunca solución, pero sí un lucrativo negocio. Tienes toda la razón.
Lo de España no tiene nombre, pero yo creo que es culpa de todos, también de quienes lo consentimos agarrándonos a veces a la cobardía y a menudo a "males menores"...
¡Mil gracias por tu aportación!